Un corto animado que mostraba una imaginación y una gracia desbordantes, en el que Kennedy (además), había realizado todas las voces... El taller nos invitaba a INTENTAR hacer una oveja parecida.
Había desde adultos con sus hijos, hasta señores y señoras mayores, todos entusiasmadísimos siguiendo el paso-a-paso de la oveja, poniendo manos a la obra, y sobretodo, pasandola muy bien. Todo el mundo colaboraba con el que estaba al lado, y le elogiaba la oveja para levantarle el ánimo..jaja.
Dogtooth resultó un inquietante y perturbador retrato de una familia disfuncional (sí, ¡el colmo de la flia disfuncional!), en la que la madre favorece el incesto; el padre le pega con todas sus fuerzas a sus hijas, y una chica se destroza la boca con una mancuerna. Todo esto y mucho más es la griega Dogtooth: como una versión reloaded de Home, de Ursula Meier. Me gustó muchísimo. Tiene un gran trabajo de imagen, una fotografía cuidadísima. El director estuvo presente en la conferencia, pero sus respuestas no dieron cuenta del caracter extremo de su film.
Después de llorar como pocas veces con la conmovedora Letters to Father Jacob, y de pasear un rato por Mardel, me dirigí al Seminario de Trailers dictado por Michael Shapiro, miembro del jurado y gurú de la industria del trailer en Hollywood. Muy interesante su exposición, y muy buenas las preguntas del público. Shapiro contestó con muy buen disposición, se lo vio muy exultante y al final largó un (sí, demagógico, pero se hizo querer) "I love Mar del Plata!".
Para terminar el día bien arriba, fui a las salas Del Paseo para ver Ricky de Francois Ozon. ¿Qué decir de este film? Algunos lo toman como un cuento de hadas...es una lectura posible, pero la primera impresión fue de un delirio de un chico burgués que trata de huir del vacío absoluto. Como si quisiera contestar la pregunta acerca de qué se puede contar que no haya sido contado. Es la historia de un bebé al que le salen alas...y vuela, y se pierde en el cielo. Y de una familia, con todos sus conflictos. Ozon ya me perdió como espectadora...extraño su época de Bajo la arena.
Algunos la vieron como un cuento de hadas, y otros como un film que bordea lo kitsch, y que rehuye a darle un código al espectador a partir del cual mirarla. ¡¿Qué otra cosa puede filmar un director que se pone ese pañuelo en el cuello?! Ozon, estás hecho una loca.
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